Tuesday, November 30, 2010

El viacrusis de Haiti


El viacrucis de Haití.
Quizás en el llamado concierto de las naciones no exista una que haya sufrido más vicisitudes que la República de Haití, la cual nació de la voluntad de acero de un conglomerado de hombres esclavizados por el racismo visceral de una elite transnacional,  que hizo correr ríos de sangre y lágrimas por esa tierra.
Haití a pesar de los estereotipos,  supo darle una lección al llamado mundo civilizado,  de lo que es la determinación de un pueblo a luchar por los derechos inalienables que le son privativos. Mucha agua ha pasado debajo del puente desde entonces y este noble país ha venido desenvolviéndose entre privaciones materiales y sueños inconclusos,  que no le han permitido al igual que otros países del continente encontrar las sendas de la estabilidad económica y social.
América le debe mucho a Haití, ya que sin la visión de este noble pueblo la historia del continente  se escribiría diferente, testimonios de gratitud como el de Simón Bolívar así lo atestiguan. Hoy  Haití necesita que sus hermanos del continente les presten la debida atención y mucho más aún los llamados líderes de la comunidad internacional,  que por muchos años explotaron los recursos naturales de esa empobrecida nación y no le dejaron gran cosa a cambio.
De sus vecinos y hermanos los dominicanos solo nos cuesta decir,  que ante esta hora amarga del pueblo haitiano han sabido comportarse con la altura y dignidad,  de llegar a compartir sus escasos recursos materiales  y humanos, sobre todo después de la tragedia del terremoto y sus secuelas de destrucción y hambre.
Hoy como un terrible efecto secundario del terremoto,  se ha desarrollado en ese empobrecido país un brote de la terrible enfermedad del cólera,  que ya le ha cobrado la vida a más de mil haitianos y que ha extendido su presencia al territorio dominicano, como también se han registrado algunos casos en la Florida, constituyéndose en una amenaza que podría golpear mortalmente en cualquier lado.
Tenemos que estar claros que el problema de la desolación material de Haití no se resuelve con ayuda humanitaria y fuerzas de ocupación, se necesita una inversión en infraestructura que ayude a reconstruir un país ya devastado económicamente cuando ocurrió el terremoto, inversión que redunde en fuentes de trabajo para los mismos haitianos, en mas educación para una parte mayoritaria de su población y en la posibilidad de que la estabilidad económica no los obligue a emigrar a República Dominicana y al sur de la Florida.
Si la llamada comunidad internacional actuara con un poco de sensatez y le diese al pueblo haitiano un trato digno, y no los tratara como los menesterosos a los que se les da la propina y luego el puntapié de la indiferencia, las cosas comenzarían a cambiar de una forma constructiva y positiva, porque Haití en vez de soldados extranjeros en su suelo, lo que necesita es inversiones, no importa los controles que tengan que implementarse para que estas lleguen al lugar correcto.